Con una recaudación de 22 millones de dólares, Fahrenheit 9/11 lleva ganado en tres días más dinero que lo que Bowling for Columbine, su anterior producción ganadora de un Oscar, logró en todo el tiempo que estuvo en los cines.
En su nueva película Moore critica al presidente George W. Bush y su gestión desde los atentados del 11-S.
La recaudación del documental tiene mayor mérito aún si se tiene en cuenta que se proyectó en 868 salas de Norteamérica, un número relativamente modesto comparado con la mayoría del resto de las películas, proyectadas en más de 2.500 cines cada una.
"Esto es una prueba para Michael Moore. Su voz resuena a través del país en lo que creo que ahora podemos describir como la película de América", dijo Tom Ortenberg, el presidente de distribución en Lions Gate Films, que distribuye el documental.
Ortenberg dijo en una conferencia telefónica que la película funcionó bien tanto en estados demócratas como republicanos, incluso logrando similares cifras de ventas en fortalezas republicanas como Nassau County y Nueva York. Lions Gate, una unidad de Lions Gate Entertainment, comparte la distribución del documental con IFC Films, una unidad de Rainbow Media Holdings LLC, que pertenece a Cablevision Systems, y con los co presidentes de Miramax, Harvey y Bon Weinstein.
Los Weinsteins compraron los derechos de la película con su propio dinero después de que el socio de Miramax, Walt Disney, no les permitiese distribuirla bajo el sello Miramax. La producción de la película costó alrededor de 6 millones de dólares, según Moore. De forma adicional, los distribuidores gastaron menos de 10 millones de dólares, - una suma relativamente modesta - en lanzarla, dijo Ortenberg.