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“OBRA
COMPLETA”
De Rolando Cárdenas
Ediciones Corporación Sur del Sur
Punta Arenas
Segunda edición
Las obras completas de Rolando Cárdenas ( Punta Arenas
1933- Santiago 1990) es sin lugar a dudas uno de los trabajos recopilatorios
más importante de la literatura chilena , no tan sólo por
su aprecio por el género, si no, por el verdadero aporte que este
poeta entregó y sigue entregando con sus textos.
Cárdenas nació en Punta Arenas, y desde ese mismo instante
pareciera que la estrella de la poesía se hubiese clavado en su
frente, para seguirlo hasta su muerte tan lejos de su tierra natal. Cárdenas
o el chico como le decían con afecto sus amigos, entre ellos Jorge
Teillier, Eduardo Molina Ventura, Ramón Días y otros, siempre
estuvo prendido en su palabra a los acordes del paisaje natal, a los dominios
de los hielos australes. Jamás salió de su profundo sur,
a pesar de erradicarse desde muy joven en Santiago para estudiar en la
universidad.
Visionario absoluto de su tiempo, Cárdenas prefirió el silencio
sureño que lo caracterizaba, y en él encontró la
clave para extenderse más allá de su sentir, para expresarlo
por medio de la poesía, en este caso la poesía de los lares,
corriente que cultivó no por mero gusto, si no, por raíz
literaria, donde el paisaje puntarenense impuso su voz y su temple a la
ora de la escritura.
Esta compilación abarca la obra completa del autor, libros como
“Tránsito breve”, “En el Invierno en la Provincia”,
“ Que Tras esos Muros” y otros, muestran la inmensa capacidad
poética del autor. Poeta de lenguaje claro como los copos de nieve
de su pueblo natal, profundo como su infancia helada, Rolando Cárdenas
asumió más que nadie la vida en poesía, acodado en
la Unión Chica (bar de la calle Nueva york 11) El Chico fraguó
una de las mejores obras poéticas chilenas, al decir de Teillier
“Cárdenas es uno de los pocos poetas que no tiene poemas
malos” y como siempre ceremonioso, su ritual terminó en el
austral pueblo donde su poesía había colocado la mirada.
“ Un día regresaremos a la ciudad perdida/ como las estaciones
todos los años” o “ Alguien nos reconocerá a
la vuelta de una esquina/ será como venir a saludar desde otra
época” , siempre el regreso que jamás llegó,
pero que estuvo latente e infranqueable como su mirada.
Visitante predilecto de la SECH, Rolando Cárdenas interpretó
ese aprecio por sus pares, no era raro, al decir de sus amigos, encontrarlo
cantando “Corazón de Escarcha” para deleitar las noches
de juerga y poesía en ese refugio de los bohemios oprimidos por
el toque de queda y otras lacras.
La poesía tiene caminos insospechados, para Cárdenas el
destino tenía deparado lo suyo, olvidado por el mundo literario,
silenciado por algunos poetas, Cárdenas murió en su departamento
de la calle Teatinos, solo y sin la atención que un poeta como
él merecía.
“ Me iré trasudando por mi última noche/ siempre callado
y solo como he sido en mi vida”,
una desaparición inadvertida al decir de Waldo Rojas, una muerte
injusta para la poesía, Rolando Cárdenas sigue brillando
con colores propios en estas páginas, sin desfallecer ante el silencio
presuroso que se nos adelantó sobre este pequeño gigante
de la poesía chilena.
Epílogo (extracto)
Yo quisiera
morir en una tarde azul
rodeado de mis libros solamente.
Podría ser lejos de mi casa,
en una ciudad desconocida.
Yo me iré trasudando por mi última noche
siempre callado y solo, como he sido en mi vida.
Tal vez, con un poquito de tristeza,
porque vivía para ser amado
y el aroma se fue sin siquiera rozarme.
Por: Cristian Cruz
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