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La Fiebre ha sido por años un elemento
temido al evaluar a una persona, sobre todo por quienes son cercanos
a ella y no están relacionados con actividades de salud. Pues
bien, la fiebre debe alertarnos y motivar una preocupación particular,
ya que es la manifestación inicial de un proceso patológico
en nuestro organismo, y que repercute en muchos niveles.
Cuando hay fiebre, debe haber la presencia de sustancias "Pirógenas",
es decir; sustancias que actúan en niveles centrales de nuestro
organismo, gatillando el alza de temperatura, para que alerte a todo
el sistema inmunológico, y así podernos defender mejor
de una enfermedad. Habitualmente la fiebre la gatillan elementos infecciosos,
tales como virus, muy frecuentes en niños, bacterias, parásitos,
etc.; sin embargo, también puede ser la manifestación
de una enfermedad neoplásica, de una reacción a un medicamento,
etc.
Lo más importante, por lo tanto, es evaluar el comportamiento
de la curva térmica, o sea cómo sigue la temperatura del
cuerpo en las horas siguientes, pues ello orienta, asociado a otros
hallazgos en el examen físico, con respecto al origen de la fiebre.
En general, un alza térmica aislada y sin repercusión
general, como hemos tenido todos, no tiene mayor importancia y tampoco
requiere de tratamiento, son más bien los elementos asociados
los que nos deben hacer consultar.
La única condición de riesgo, provocada directamente por
la fiebre, la constituye la "convulsión febril”, que
ataca a menores de 6 años y muy rara vez a más grandes,
esto constituye una urgencia médica, y se debe manejar la temperatura
bajo los 38,5°C, inicialmente con medicamentos del tipo acetaminofeno
(paracetamol), y luego si no surte efecto, medidas físicas, tales
como tohallas húmedas o una tina con agua tibia, jamás
fría, ya que ésta provocaría una vasoconstricción
periférica, que lejos de enfriar la sangre, le permite no pasar
por la piel y seguir aumentando en el organismo.
Todas las otras condiciones sólo hacen observar al enfermo e
idealmente si continúa el proceso febril consultar a las 48 horas,
cuando ya se pueda acercar el médico al diagnóstico y
tratamiento.
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