* Cristian Rossat A.
LA FIEBRE

 

(*Dr. Cristián Rossat A., Médico Cirujano, Especialista en Cirugía Universidad de Chile. )


LA FIEBRE
       

La Fiebre ha sido por años un elemento temido al evaluar a una persona, sobre todo por quienes son cercanos a ella y no están relacionados con actividades de salud. Pues bien, la fiebre debe alertarnos y motivar una preocupación particular, ya que es la manifestación inicial de un proceso patológico en nuestro organismo, y que repercute en muchos niveles.
Cuando hay fiebre, debe haber la presencia de sustancias "Pirógenas", es decir; sustancias que actúan en niveles centrales de nuestro organismo, gatillando el alza de temperatura, para que alerte a todo el sistema inmunológico, y así podernos defender mejor de una enfermedad. Habitualmente la fiebre la gatillan elementos infecciosos, tales como virus, muy frecuentes en niños, bacterias, parásitos, etc.; sin embargo, también puede ser la manifestación de una enfermedad neoplásica, de una reacción a un medicamento, etc.
Lo más importante, por lo tanto, es evaluar el comportamiento de la curva térmica, o sea cómo sigue la temperatura del cuerpo en las horas siguientes, pues ello orienta, asociado a otros hallazgos en el examen físico, con respecto al origen de la fiebre.
En general, un alza térmica aislada y sin repercusión general, como hemos tenido todos, no tiene mayor importancia y tampoco requiere de tratamiento, son más bien los elementos asociados los que nos deben hacer consultar.
La única condición de riesgo, provocada directamente por la fiebre, la constituye la "convulsión febril”, que ataca a menores de 6 años y muy rara vez a más grandes, esto constituye una urgencia médica, y se debe manejar la temperatura bajo los 38,5°C, inicialmente con medicamentos del tipo acetaminofeno (paracetamol), y luego si no surte efecto, medidas físicas, tales como tohallas húmedas o una tina con agua tibia, jamás fría, ya que ésta provocaría una vasoconstricción periférica, que lejos de enfriar la sangre, le permite no pasar por la piel y seguir aumentando en el organismo.
Todas las otras condiciones sólo hacen observar al enfermo e idealmente si continúa el proceso febril consultar a las 48 horas, cuando ya se pueda acercar el médico al diagnóstico y tratamiento.


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