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Es común escuchar a nuestros pequeños empresarios (Pymes)
quejarse de lo mal que se encuentran las ventas, es habitual verlos
conversar de lo humano y lo divino, pretendiendo que los clientes lleguen
como maná del cielo. Es cierto que el país ha pasado por
momentos difíciles y que el crecimiento económico no es
del todo aceptable, pero me resisto a pensar que la situación
sea tan caótica como para no transformar estos tiempos difíciles
en una gran oportunidad.
Herramientas existen y talvés muchos de los pequeños empresarios
que a pesar de todas las dificultades se encuentran de pie, creen que
su situación es manejable y que sólo necesitan un pequeño
empujón para pararse y comenzar su propia reactivación.
Poco tiempo atrás pude conversar en la oficina de un empresario
dedicado al giro de tornería en madera, y le preguntaba, cuál
era su diagnóstico en torno a la disminución de sus ventas,
mientras estaba conversando veía a su hijo menor, de 10 años
aproximadamente, jugar con un computador, mientras su hijo adolescente
jugaba con una pelota en el patio del taller, obviamente eso indicaba
que estaban con muy poco trabajo o el que tenía se había
entregado, nuestra conversación continuó por varios minutos
más hasta que derivó a temas familiares, estuve alrededor
de una hora inquiriéndole información para determinar
la viabilidad de su negocio. A pesar de todo, este pequeño empresario
continuaba con su actividad y mal que mal este le permitía alimentar
a su familia, educarlos y entretenerlos, por lo menos así lo
pude comprobar.
Para hacer breve el mensaje, en esa conversación pude diagnosticar
que muchos de sus clientes ya no visitaban su taller, y que aún
cuando era una persona muy preocupada no destinaba tiempo para saber
cuál era la razón de su alejamiento. Mientras razonaba
sobre ello, había algo en su taller que me llamaba profundamente
la atención, le pregunté nuevamente, esta vez por teléfono,
sobre qué información tenía en su computador, bueno,
me respondió, mi hijo mayor realiza sus tareas y al pequeño
le tenemos unos juegos a entretenerse. Le sugerí ya con un informe,
entre otras, ocupar su computador en beneficio de aumentar sus ventas,
cómo, me preguntó, confeccionando una planilla Excel con
toda la información de ventas de los tres últimos años,
no eran muchos, pero era lo suficiente para comenzar una tarea imaginativa
de ventas, al conversar nuevamente con este señor me indicó
que la baja en sus ventas se debía a errores en los trabajos
realizados y no estar con sus precios en competencia con el mercado.
Por cierto, más allá de los honorarios cobrados me dejó
contento el saber que para ese pequeño empresario la reactivación
había comenzado.
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